Jose Ángel González – Blog

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Feroz debut como novelista de Pollock
Ya sabíamos de lo que es capaz Donald Ray Pollock (1954) por su colección de cuentos Knockemstiff, un viaje hacia el fin de la noche en un lugar mítico de tierra quemada por la contaminación y el crank y habitado por babeante basura blanca estadounidense. El diablo a todas horas, su primera novela, repite similares trazos feroces e insiste con un elenco turbador: un matrimonio de asesinos torturadores de autoestopistas («¿quién sabe dónde puede acabar uno si no es salvado?»), el tenebroso guitarrista Theodore, el predicador come gusanos Roy, el lascivo pastor Teagardin y, por supuesto, Arvin Russell, monaguillo de los ritos boscosos de su padre y, pese a todo, único superviviente moral de este drama de tintes tan obscuros que, en ocasiones, lindan lo cómico y parecen imaginados para que algún productor compre los derechos cinematográficos. Admirador inconfeso de Cormac McCarthy, cuyo Meridiano de sangre debería leer alguna vez más para saber cómo hablar de la desesperación sin mencionarla, Pollock ofrece un novela áspera y sin concesiones sobre el poder del pecado, los sacrificios de animales, los abrazos con muertos y los crímenes arbitrarios que parecen la única opción posible bajo un cielo siempre «inflamado por la luz».
El diablo a todas horas. Libros del Silencio / 376 páginas / 22 euros

Cómo pertenecer a la clase ociosa
Si de mi dependiese editaría en un mismo volumen Vida de zarigüeyas y Las aventuras de Huckleberry Finn. Si en el segundo el viejo Twain nos enseña a bailar con la danza del universo, en el primero —publicado en español más de treinta años después de la primera edición (1978)—, la adolescente Dolly Freed destierra del terreno teórico de la novela aquel estilo de vida alborozado y lo lleva a un manual práctico sobre «cómo convertirte en un miembro de la clase ociosa». Durante cinco años, Freed subsistió feliz y con lo mínimo —el subtítulo del libro suena a proclama necesaria: Cómo vivir bien sin empleo y (casi) sin dinero—, gracias, sobre todo, a sus manos y mañas, que siguen siendo lo mejor que tenemos en una época de artefactos inútiles y desguace de valores: cazó tortugas mordedoras (para comérselas), cultivó una huerta, crió conejos y aprendió a disipar la depresión: «descansa, bien abrigado (…) Suda. Caga». La vida frugal de una muchacha revolucionaria: «Jesucristo nos puso en guardia, clara y concretamente, contra la preocupación por la estabilidad futura».
Vida de zarigüeyas. Alpha Decay / 224 páginas / 21 euros

El cosmos de una ciudad
A William Kennedy (1928) debemos agradecerle que haya sido periodista y que mantenga vivo el amor por la parte áurea del oficio ―la narración desapegada, el ritmo de la trama, el color de los escenarios, el interés por los rincones y los elementos secundarios…―. La jugada maestra de Billy Phelan, que forma parte del ciclo de Albany, donde el autor juega a los dados con su ciudad natal para dejarla desnuda, prosigue en un empeño ético sin parangón en la literatura estadounidense: examinar la maquinaria del sistema y todos sus engranajes. Esta vez el protagonista es un jugador profesional caído en desgracia al verse relacionado con el secuestro del hijo de un cacique político. Una novela admirable que emparenta a Kennedy con Dashiell Hammett y donde la ciudad es un cosmos que el novelista  contempla como un astrónomo.
La jugada maestra de Billy Phelan. Libros del Asteroide / 368 páginas / 21,65 euros

El texto no admite la infidelidad
«Un día me di cuenta de que ya no me importaba nada de nada, y de que todo me hería mortalmente». El protagonista de la nueva novela del italiano Alessandro Baricco (1958) decide un buen día registrar en una colaboración periodística una lista de 52 cosas que nunca volverá a hacer, entre ellas dejar que le hagan fotografías «con la mano en la barbilla, pensativo», aparentar seguridad en sí mismo, mantener buenas relaciones con colegas literatos y, sobre todo, escribir libros. Pese a la liberación, el cambio al que se compromete Jasper Gwyn es peligroso porque las líneas rectas de un texto son dominantes y no admiten infidelidades. Hacia la mitad de esta brillante novela, que no es, como pudiera parecer, otra variación sobre la trillada desaparición de Rimbaud en el oriente africano, el personaje se desdobla sin proponérselo. Un libro precioso.
Mr Gwyn / Anagrama / 184 páginas / 16,9 euros

Melancolía y suspicacia
La irlandesa Elizabeth Bowen (1899-1973) relata en La muerte del corazón (1938) el precio que ha de pagar Portia Quayne —huérfana y criada por un medio hermano y su mujer— por hacerse adulta en un medio donde mandan la hipocresía y la ostentación. En el tránsito le abre los ojos el amor —tampoco demasiado puro— de Eddie, un joven que le enseña «el valor de la melancolía y la carga de la suspicacia animal».
La muerte del corazón. Impedimenta / 406 páginas / 23,95 euros

Escalpelo social
El autista, angustiado e hiperactivo Elling y su «hermano de sangre» Kjell Bjarne, obsesionado por el sexo, viven tutelados por el gobierno noruego para comprobar si pueden hacer frente al mundo de forma autónoma. Sus aventuras, que han sido llevadas al cine y al teatro, son tiernas y descabelladas. La novela de Ingvar Ambjørnsen (1956), primera de una serie de cuatro sobre los mismos personajes, es también un escalpelo social.
Elling. Nórdica / 272 páginas / 19, 5 euros

Mejor en disco
Exhaustiva entrevista de Alan Licht al músico Will Oldham, acaso más conocido por el heterónimo Bonnie Prince Billy, que rompe con su fama de enigmático, ambiguo y difícil y se explaya más de lo necesario (es difícil que a alguien le importe la opinión de Oldham sobre Guitar Hero o Frank Sinatra). El tono de la conversación adolece del acuerdo previo de voy a hablar contigo porque eres de fiar y te lo voy a contar todo-todo. Mejor, mucho mejor, volver a los discos.
Bonnie ‘Prince’ Billy por Will Oldham. Contra / 352 páginas / 22,5 euros

Videojuegos y revolución cultural
Tetris, Super Mario, Final Fantasy VII, Zelda, Metal Gear Solid, Los Sims, Halo, Half-Life 2, World of Warcraft, Grand Theft Auto. Para algunos, ocio electrónico. Para otros, uno de los posibles decálogos del verdadero esperanto de nuestro tiempo. Los editores traducen del inglés ensayos antipedagógicos, es decir, gozosos y serios, sobre diez de los videojuegos que han marcado «en los últimos años la cultura contemporánea».
Extra Life. Errata Naturae / 296 páginas / 19,9 euros

[Publicado en la revista Calle 20 – PDF]

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